“Pensad como personas de acción, actuad como personas pensantes”. Fue Thomas Mann quien pronunció esta frase, que muy bien se podría haber aplicado a la edición de Bioàgora 2011.
Crear, compartir y aplicar el conocimiento ha sido este año el leitmotiv de Bioàgora, el mismo que se recoge en el libro de Thomas Davenport y Laurence Prusak sobre la gestión del conocimiento y la necesidad de las empresas de compartirlo y aplicarlo a escala mundial, titulado “Conocimiento en acción”.
En un mundo globalizado ya no sirven las herramientas y soluciones de antaño, ya no podemos aplicar los patrones mentales que teníamos hasta ahora. Ya no vale el “hacer por hacer, sino el hacer para transformar, transformarnos nosotros, nuestro entorno inmediato (grupo) o el entorno más general (sistema)”, como decía Pere Monràs, vicepresidente de la Fundación Cercle per al Coneixement.
Es el momento de transformar el conocimiento en pensamiento, y el pensamiento en riqueza a través de la acción y la interacción. Es el momento de un cambio de actitud en las personas, organizaciones y gobiernos. Es el momento de crear una red de profesionales y empresas para que se añada valor a la economía y a la sociedad mediante la creatividad y el hecho de compartir.
Compartir es un verbo de acción que está codificado en nuestro genoma humano. Decía el neurólogo, José López Barneo, ponente de las jornadas, que nuestro sistema nervioso nació para movernos. Una neurona no es una simple célula orgánica, sino un procesador biológico eléctricamente excitable y muy poderoso. Una neurona, al compartir señales químicas con las que la rodean es capaz de integrarse en redes más significativas que la mantienen viva y activa. Estos grupos de neuronas forman redes ampliamente interconectadas. Es decir, nuestro cerebro fomenta la idea de compartir por su propia naturaleza.
Según Isaac Mao, el autor de un nuevo concepto llamado “sharisme” (compartición), nos enfrentamos a un cambio de actitud en las personas, en las organizaciones y en los gobiernos, una reorientación de los valores que transformarán nuestra sociedad en un cerebro social superinteligente, un híbrido interconectado de personas y redes sociales.
El cambio basado en el conocimiento y la innovación está en la base de la historia de la Humanidad. En estos momentos de crisis sistémica, la especie humana se someterá a un cuestionamiento general del que surgirán nuevas formas de entender, conocer y organizar, según el antropólogo Eudald Carbonell, que compartió en Bioágora con López Barneo el diálogo sobre el pensamiento crítico. Carbonell incluso llegó a predecir que esta crisis sistémica incidirá en la estructura fisiológica del ser humano.
En resumen, como decía Pere Monràs, en la sociedad del conocimiento, en los tiempos de cambio e incertidumbre, la cuestión es compartir para transformar.




