El científico alemán, Werner Heisenberg, formuló en 1926 el famoso principio de incertidumbre. Dicha teoría postula que para poder predecir la posición y la velocidad futuras de una partícula, hay que ser capaz de medir con precisión su posición y velocidad actuales.
En los tiempos presentes destaca una constante: la incertidumbre. La globalización de los intercambios y la competencia, la puesta en redes mundiales de la información, el derrumbe de las grandes ideologías estructurales, la aceleración de los fenómenos migratorios, el debilitamiento de numerosos referentes morales han hecho crecer en muy poco tiempo el grado de complejidad y de incertidumbre de nuestras sociedades. Pensar en nuestro tiempo es pensar en el cambio de modelo cultural, en nuevos paradigmas, como los postulados de la complejidad, la Teoría del Caos y la Dinámica de sistemas, una metodología que permite la creación de modelos de simulación cuyos elementos están relacionados formando bucles de realimentación o feedbacks.
La concepción de un mundo estático y objetivo se derrumbó en las postrimerías del siglo XX. Tal como se derrumbó en 1900 el modelo determinista del marqués de Laplace, que sugirió la existencia de un conjunto de leyes científicas que nos permitirían predecir todo lo que sucediera en el universo, el contexto de alta inestabilidad actual ha significado la liquidación definitiva del modelo determinista y, por ende, el modelo mecánico de Newton. El físico del siglo XVII definió “el mundo como el mecanismo perfecto de un reloj”. Newton desarrolló un modelo que le permitió a la humanidad interpretar “la realidad”, otorgándole previsibilidad y objetividad. La Física, la Economía, la Antropología, la Sociología y hasta la Psicología contemporánea desarrollaron sus teorías basadas en este modelo. Hoy, la incertidumbre nos obliga a diseñar un nuevo modelo de producción y de interconexión basado en identidad, información y relación. Hoy, la ciencia y la tecnología modernas se basan en la teoría cuántica, derivada del principio de incertidumbre y que defiende la dualidad entre ondas y partículas. No hay nada previsible, nada es absoluto. Sólo la combinación de elementos nos señala un cierto número de resultados posibles.
Dice el teorema de incertidumbre que para poder predecir la posición futura hay que ser capaz de medir con precisión la posición actual. Sin embargo, la medición misma causa una alteración que imposibilita determinar la velocidad y la posición a la vez. Por lo tanto, cualquier búsqueda de solución tiene que pasar por la consideración de una realidad compleja.
La situación actual de Biopol’H viene marcada por la acumulación de recursos asistenciales, que lo convierten en una de las principales plataformas de innovación sanitaria y en biomedicina de Cataluña. Partiendo de esta definición del presente, la misión de Biopol’H es trabajar para construir un espacio conceptual y territorial que favorezca la creación, transferencia y divulgación de nuevos conocimientos en biomedicina y Ciencias de la Salud. Ello ha de generar sinergias entre los ámbitos asistenciales, científicos, formativos y empresariales.
Para conseguir crear este nuevo entorno, donde empresas, emprendedores e investigadores puedan poner en marcha de forma fácil y eficiente nuevos proyectos orientados al mercado, debemos aprender a gestionar la incertidumbre.
Como la dualidad de ondas y partículas, que intercambian su comportamiento evitando así la predicción futura, la incertidumbre nos lleva a adaptarnos a entornos y circunstancias cambiantes, a ser creativos para poder encarar lo impredecible y explorar nuevas vías insospechadas.
O como plantea el científico norteamericano Richard Feynman: la visualización de la dualidad onda-partícula nos lleva a la suma de historias posibles. La partícula se supone que no sigue una única historia o camino en el espacio-tiempo, sino que va de un punto a otro a través de todos los caminos posibles.
La incertidumbre, en definitiva, nos lleva a sumar esfuerzos, a la interacción, a crear un espíritu de equipo. E pluribus unum. A partir de muchos, uno.




