Biopol
 

Primus inter pares

El Parlamento Europeo ha declarado 2009 el año de la creatividad y la innovación.

Leemos en Wikipedia que la creatividad es la generación de nuevas ideas o conceptos que habitualmente producen soluciones originales. Marilyn Higgins (2000) combina innovación y creatividad para definirlas como la “habilidad de combinar el conocimiento de una nueva forma que puede tener uso práctico y valor añadido”. Puesto que en la Sociedad del Conocimiento, el futuro de las empresas y el éxito son determinados por su capacidad de convertir en ventaja su recurso más precioso, el  capital intelectual, nos proponemos aportar nuestro granito de arena creativo para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

En Biopol nos planteamos compartir la cultura científica mediante la difusión, la cercanía entre la investigación clínica, los enfermos y las empresas, y mediante la especialización dentro de nuestro parque de salud. En el parque científico-técnico de ciencias de la salud de Biopol contamos con especialistas en epigenética del cáncer, con especialistas en trasplantes, en ingeniería de tejidos y robótica, en neurología y antiinfecciosos.

Pretendemos utilizar la creatividad para mejorar la calidad de vida concibiendo un entorno urbanístico y medioambiental de calidad, y para facilitar la atracción de talento científico mediante servicios como pueden ser las residencias para investigadores.

Promovemos la innovación como medio para un desarrollo sostenible, implantando la biosostenibilidad tanto en las nuevas edificaciones del parque científico, como mediante la generación y utilización de energías renovables y la promoción de hábitos de consumo sostenibles. Y, por último, si tenemos en cuenta que el conocimiento es un proceso en continuo crecimiento que nunca fue ni podrá ser definitivo, tal como se reconoció por primera vez durante la revolución científica de los siglos XVI y XVII, quizás sería interesante renovar la cultura dirigiendo la mirada hacia el mundo de las ideas.

Cuando Kepler y Galileo defendieron la hipótesis heliocéntrica, se inició la gran revolución científica del Renacimiento que acabó con el modelo aristotélico-ptolomeico que había dominado el saber científico desde la antigüedad. Las razones por las cuales se inició esta revolución, que implicó un cambio de paradigma, fueron, en primer lugar, el sistema antiguo, que resultaba cada vez más insuficiente para explicar los hechos. En segundo lugar, la recuperación del pensamiento del pitagorismo y el platonismo que planteaba la dialéctica entre la existencia de las ideas frente al mundo de los sentidos, dialéctica resurgida con fuerza durante el Renacimiento.

Tal como hiciera la revolución científica, época en que nació la idea de que el progreso científico contribuía a importantes mejoras de las condiciones materiales y morales, volvemos a dirigir la mirada a los clásicos, al mundo greco-latino. El objetivo de nuestro bioclúster es convertirnos en  “primus inter parres” rompiendo moldes. Creemos que distanciándonos de las propias rutinas, de lo sabido, de los estereotipos, como propone el filósofo vasco Daniel Innerarity, teniendo la capacidad de no contentarnos con lo adquirido, seremos capaces de establecer un puente material de contacto entre las necesidades socio-económicas y la ciencia.

Desde Biopol proponemos la vuelta a los clásicos, promovemos el ágora como punto de encuentro, la tecné y el logos para el estudio y la ciencia como un proceso intelectual y, para crear empatías, nos reunimos en la stoa.

El acercamiento al pasado, proyectado hacia el futuro, es el medio que permite un mayor reconocimiento del presente.

 

 
 
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