Con estas palabras Diego Miralles (conferencia inaugural del Fórum Biocat 2010) enfatizaba su posicionamiento frente la situación económica y social actual. La cuestión es que hay muchos retos y es imprescindible ajustarse a la realidad.
La gestión del conocimiento tiene actualmente un valor inusitado en el mundo occidental, provocado por la progresiva caída de las fuentes productivas generadoras de riqueza en las últimas décadas. Por una parte, las empresas cuya actividad requiere una dedicación intensiva en mano de obra, iniciaron, hace tiempo ya, la deslocalización. Los países emergentes, por otra parte, al mismo tiempo que se adaptan a los estándares de calidad de vida y consumo, comienzan a potenciar las universidades y centros de investigación, de forma que en un período relativamente corto de tiempo estos centros lograrán alcanzar niveles de excelencia en formación y en la capacidad de transferir el conocimiento generado al sector productivo. Nosotros, por tanto, tenemos que adaptarnos también a estos cambios aprovechando la ventaja competitiva actual.
El valor que una sociedad da a la educación queda sin duda reflejado en su capacidad de investigar, innovar y avanzarse, o adaptarse más fácilmente a los cambios de ciclo económico. Establecer prioridades y agudizar la capacidad de prever acontecimientos son factores imprescindibles para avanzar como país. Este hecho hemos podido constatar actualmente a raíz de la situación inestable de la economía y la diferente capacidad mostrada por los países del entorno europeo, por ejemplo.
En Cataluña hemos logrado una posición de reconocimiento internacional en el campo de la investigación biomédica, por hablar del área que nos incumbe de forma directa. Ahora tenemos que ser capaces de mantener el ritmo de crecimiento de los últimos años, así como las estrategias de innovación puestas en marcha para poder llegar al nivel de los mejores, tanto en investigación como en desarrollo e innovación y en la creación de nuevas empresas. Las personas, todos nosotros, tenemos que asumir el propio rol desde cada uno de nuestros ámbitos interiorizando este cambio de paradigma. Tenemos que ser capaces de llevar a cabo una acción responsable, persistente y coherente dentro de los propios centros (se entiende aquí cualquier institución o empresa) empezando por nosotros mismos. Hace falta también, sin duda, una acción pedagógica para que el grado en que asumimos estos nuevos postulados sea suficientemente extenso como para tener una incidencia real en la economía del país. Y de nuevo, a nivel personal, debemos hacer posible priorizar el trabajo por objetivos, la evaluación de acuerdo con unos indicadores y resistir el impulso del personalismo creando y capacitando buenos equipos de trabajo.
Es absolutamente trivial, pero ahora más que nunca las inercias y las actitudes acomodaticias sólo nos abocarán a un ciclo de improductividad en todos los aspectos. Ahora la frase Swim or Sink resulta muy evocadora. Quien no esté dispuesto a hacer lo posible por flotar se hundirá. Tenemos un buen entrenamiento y tenemos que hacerlo valer sin desistir, trabajando y contribuyendo a que la excelencia, calidad de excelente según el diccionario, no sea un adjetivo gratuito. Y, finalmente, recalcar que a todos nos toca hacer algunos deberes atrasados que deberemos asumir con optimismo y tomar como modelo los primeros de la clase que, afortunadamente, siempre hay y que nos pueden servir de referencia.




